
La comunicación y la información son en si mismos objetivos clave en la consolidación y el mantenimiento de la economía capitalista que domina la sociedad actual. Tal y como afirma muy sabiamente el lingüista norteamericano Noam Chomsky, los medios de comunicación de masas se han constituido en una gigantesca máquina de propaganda que hizo sus primeros experimentos de consenso inducido de la población en el transcurso de la Primera Guerra Mundial. En un corto periodo de dos meses consiguieron que una mayoritariamente pacifista población de los Estados unidos pasase a defender la intervención del ejército norteamericano en Europa. Las falsas imágenes y narraciones -editadas y confeccionadas por los servicios secretos británicos- de niños belgas torturados, violados y asesinados tuvieron un importante papel. Han pasado prácticamente un siglo desde aquellos hechos, pero hoy en día esta práctica se ha generalizado y normalizado, ya no sorprende a nadie. Ha sido el caso del conflicto de Georgia, Ossètia del Sud y Abjàsia. En los dos extremos de la balanza se han posicionado la cadena de información 24h en inglés pero editada desde Mosou, Russia Today, absolutamente controlada y direccionada desde el mismo Kremlin, y la todopoderosa Foxnews, la televisión privada de los Estados unidos con más capacidad de incidencia sobre las decenas de millones de votantes que legitiman los intereses de la oligarquía económica del partido republicano. Las dos cadenas se consideran representantes de los valores del periodismo y garantes del derecho de información; las dos tienen un discurso pretendidamente objetivo y cuentan con la participación de analistas expertos de todos los ámbitos académicos, presentados como imparciales, y que valoran en tiempo real los hechos y direccionan el posicionamiento sobre la realidad de sus potenciales audiencias.
Este es el modelo informativo, comunicativo, que se hace fuerte a comienzos de siglo XXI. Una todopoderosa presencia de las grandes corporaciones que defienden intereses políticos, económicos y de minorías bienestantes, con enormes dosis de maquillaje y reiteración, con un bombardeo informativo constante que además de dejar al espectador profundamente convencido, lo deja repentinamente desorientado, anestesiado, colapsado con datos e imágenes, sin mecanismos de contrastación, sin capacidad de reacción, sin criterio, y con el agravante que hoy en día todo el mundo está mucho más acelerado. Si el año 1916 tardaron dos meses en modificar la opinión pública de os Estados Unidos para legitimar la intervención de los yanquis en la Gran Guerra, ahora, en poco más de una semana se puede conseguir que decenas de millones de personas defiendan la ocupación militar de un país soberano como Iraq, su destrucción física y el asesinato de centenares de miles de civiles. También es cierto que el cierre de filas de la población mediatizada es más débil e incierta, ya que la tecnología que ha facilitado el control informativo de masas también ha generado mecanismos de autodefensa informativa que se pueden extender a gran velocidad a través de Internet y la telefonía móvil, aunque la confianza que genera en el receptor la información que llega a través de personas conocidas o espacios afines no ha sido superada por las nuevas tecnologías al alcance.
La gran banca, como máxima controladora del sistema financiero del capitalismo mundial, no es ajena a todos estos procesos, y en especial, durante las últimas décadas se ha impuesto como uno de sus principales objetivos la teledirección de las corporaciones que controlan la mayoría de medios de comunicación escritos, radiados, televisados y presentes en la red. Es una practica importada de la estrategia global con empresas lideres en la información ya cubiertas por financieras europeas y norteamericanas: New Corps, Viacom, AOL Time Warner, General Electric, Microsoft, Bertelsmann, United Global Com, Diseny, France Telecom o RTL Group. En el caso del Estado Español destaca la batalla de intereses ejercida por el banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) y el Banco Santander Central Hispano (BSCH). Una interesante tesis doctoral de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universitat Autónoma de Barcelona, signada por Núria Almirón, relata al detalle como han sido de paralelas y coincidentes, en el ámbito económico y personal, las trayectorias del BSCH y del Grupo PRISA, uno de los monstruos comunicativos que acaparan un mayor dominio en el Estado. Controla los contenidos de los periódicos El País, As, Cinco Días, El correo de Andalucía y el Diario de Jaén; de revistas como Cinemanía, Dominical, Rolling Stone o Gentleman; de emisiones de radio como la Cadena Ser, Antena 3 Radio, 40 Principales, Cadena Dial, M80 Radio, Máxima FM y Radiol.; de 100 cadenas de televisión locales, Localia TV, Digital Plus, Cuatro, CNN+ y Documanía; marcas editoriales como Santillana, Aguilar, Alfaguara, Altea y Taurus; y la productora cinematográfica Sogepack. El ya difunto Polanco (patriarca de PRISA) Y Emilio Botín (cabeza supremo del BSCH) siempre fueron cogidos de la mano, con objetivos comunes, y casi siempre al lado del gobierno socialista de turno. La aparición del grupo Mediapro, vinculado también al PSOE y con medios de referencia como Público y La Sexta hizo peligrar esta alineación política. La pela es la pela. La misma historia se repite en el caso de Voceto. Bajo este paraguas se agrupan también decenas de medios, que en este caso reciben cobertura financiera y creditícea del BBVA, un banco anclado al lado de los intereses del Partido Popular. Los diarios ABC, El Correo, Diario Vasco, El Diario Montañés, La Verdad, El Ideal, Hoy, Sur, La Rioja, El Comercio, Las Provincias y La Voz de Cádiz; las revistas XL Semanal, Mujer Hoy, TV Más, Mi Cartera de Inversión y Motor 16; medios audiovisuales como Telecinco, Net TV, Flymusic, Punto TV, Onda 6 y Punto Radio.
Otras corporaciones también agruparon influyentes polos informativos, especialmente el ámbito catalán. El Grupo Planeta con Antena 3, Onda Cero, La Razón, ADN y el AVUI. El Grupo Zeta con su buque insignia dirigido desde la calle Nicaragua (PSC), El Periódico de Catalunya, pero con importante extensión territorial y temática: Sport, El Periódico de Extremadura, Ciudad de Alcoy, Diario de Córdoba, Periòdic d'Andorra, El Periódico de Aragón, La Voz de Asturias o el Periódico del Mediterràneo. Las revistas Equipo, Interviú, Tiempo o Viajar completan sus tentáculos. El Grupo Godó cierra esta lista, con la La Vanguardia y RAC1 como principales altavoces y la presencia siempre constante y fiel de su gendarme financiero, La Caixa.